lunes, 14 de noviembre de 2011

¿ Quo vadis?

Los españoles en general hemos sido un pueblo respetado en el ámbito europeo a pesar de los gobiernos que hemos padecido a lo largo de nuestra historia.
Tradicionalmente en Europa se nos reconoce como un pueblo valiente, solidario y generoso, incluso se tiene en alto valor la resistencia que los trabajadores y sus organizaciones fuimos capaces de oponer al golpe de estado propiciado por Franco contra la II  República.
Sin duda alguna, tras la muerte del dictador, la generosidad demostrada por los perdedores de nuestra contienda civil hizo posible el consenso necesario para articular nuestra Constitución, que en definitiva consagra a España como un estado aconfesional, social y donde el respeto y el derecho son la norma fundamental de cohesión y convivencia.
La crisis tan grave por que atravesamos está poniendo de manifiesto lo peor de nuestra historia que aflora de nuevo para sonrojo de todos.
Por un lado, hemos visto como machaconamente el Gobernador del Banco de España   se ha manifestado durante estos últimos tres años como un firme defensor de la necesidad de seguir desregulando nuestro marco de relaciones laborales, argumentando que es la única salida de la crisis que todos padecemos; continuamente ha ido promulgando doctrina neoliberal, al tiempo que aseguraba que nuestro sistema bancario, incluidas las Cajas de Ahorro, gozaban de todas las garantías exigibles.
Yo, personalmente, como mínimo me sonrojo, cuando he conocido las exorbitantes cantidades económicas con las que los dirigentes de algunas Cajas de Ahorro, CAM y Caixa Galicia, se han otorgado a si mismo  indemnizaciones por el cese en la dirección, asegurándose por otro pensiones vitalicias millonarias. El Sr. Ordóñez, Gobernador del Banco de España, no parece ni indignado ni sonrojado, cuando él y los gobiernos autonómicos son los  responsable de no haber controlado estas situaciones escandalosas.
Del sonrojo paso a la indignación cuando un juez, el Sr. del Olmo, ante un caso de agresión e insulto flagrante condena con una multa irrisoria a un energúmeno por llamar “zorra” a una mujer, argumentando que “zorra” es sinónimo de astucia, y el Consejo General del Poder Judicial, que debería velar por la pulcritud de las sentencias de los jueces, en vez de expedientar a dicho juez se dedica a exculparlo.
Y de la indignación empiezo a pasar al cabreo cuando como única receta para tranquilizar a los mercados, a los dirigentes regionales del PP,  sólo se les ocurre  despedir a miles de profesores interinos de la enseñanza pública, sin recortar ni  un duro los conciertos con la educación privada.
Y del cabreo estoy a punto de pasar al infarto cuando en todos los gobiernos regionales en manos de la derecha, se llame PP o se llame CIU, andan recortando prestaciones sociales por doquier, desde la farmacia, a la sanidad y la educación, sin cuestionar para nada los más de 10.000 millones de euros que obtiene la Iglesia Católica de los impuestos de todos los españoles todos los años, esto sí, con la connivencia del PSOE en éste último caso.
¿A dónde vamos?, ¿Quo Vadis?, que la crisis actual sume en el desconcierto a los gobernantes actuales, ya sean regionales o nacionales es una cosa, pero ¿y el valor, la generosidad, la solidaridad y la rebeldía  del pueblo español?, ¿a dónde van? ¿hasta cuándo vamos a consentirlo?
¿Hasta cuándo vamos a permitir que entre unos y otros nos sigan insultando y nos sigan esquilmando sin ninguna respuesta?
A este paso todo el caudal de respeto y simpatía que como pueblo teníamos acabaremos despilfarrándolo, acogotados por una crisis, de la que los únicos paganos seremos los y las trabajadoras si no somos capaces de remediarlo.



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